martes, 15 de diciembre de 2009

Dos meses después...

Y aquí me encuentro de nuevo, al calorcito de mi ordenador, escribiendo palabras en el Word. Ha pasado demasiado tiempo, demasiadas cosas. Y no todas agradables. Pero bueno, poco a poco. Con cuidado, mirando bien dónde ponemos los pies.

Podría hablar de muchas cosas, pero creo que lo que debo hacer es decir adiós a una gran mujer. De sobra es conocido que la vida no es justa. Que estamos en un entorno cruel y que tan rápido como venimos, nos vamos. Y las enfermedades modernas, son cada vez más putas. No nos damos cuenta, pero cada día se nos escapa algo. Algo valioso y vital. Aunque es así, ininterrumpible, largo y tedioso, sobre todo al final.

La verdad es que para mí fue importante. Me acogió en su casa, sin reservas. Y de una forma u otra cuidó de mí. Me acuerdo de esos largos veranos, en los días demasiado calurosos para jugar fuera, en los que nos abría la puerta, esperando con helados en el congelador. Los días de invierno, con sus tés en tazón de desayuno, que calentaban el cuerpo y reconfortaban el alma. Las noches en los que preparaba la casa para acogernos, las cenas, los mimos, las gracias. Y por supuesto, las veces que me pilló haciendo el tonto. Las veces que le pillé bailando. Cuando nos aliábamos para hacer cosquillas a su hijo.

Sé que es lo típico; la humanidad entera tiende a hablar maravillas cuando alguien nos deja. Pero es que… este caso es verdad. No digo que no tuviese cosas malas. Era humana, y como tal, imperfecta. Pero era una de esas personas que brilla, que se preocupa, que cuida y que da. Y aunque de unos años a esta parte nuestra relación no era tan estrecha, yo también la echo de menos. Porque se hizo un hueco. Y en el adiós final, eso se notó. Muchos fuimos los que nos despedimos de ella. Muchos fuimos los que no pudimos evitar llorar al verla. Porque la queríamos, porque la queremos.

Ojalá que sea verdad eso del Descanso Eterno, de la Vida, de la Felicidad Perpetua y todo eso. Porque se lo merecía. De verdad que sí.


martes, 6 de octubre de 2009

Tjo Tjo

Y después de una planta rodadora del desierto especialmente gorda… Vuelvo a estar aquí. Con un café delante y ganas de irme a comer mis dos estupendásticas barritas sustitutivas de comida. Porque obviamente, vuelvo a estar a dieta. Es un poco… Asqueroso. Tengo un metabolismo lento y vago (a juego con mi carácter, mira tú) que me condena un poco a no poderme pasar con lo que como.

Pero bueno, que le vamos a hacer. Gajes del oficio, de ser una mujer del siglo XXI que intenta encajar en una sociedad regida por la talla 36. Pero esta vez lo estoy llevando con ánimo, lo cual es mucho decir.

Y hablando de otras cosas menos superfluas: He vuelto a la universidad. Con cuidado, poco a poco, para no escaldarme. Aunque sigo siendo igual de tonta, por lo que ya me he confundido en una asignatura que no puedo cambiar (yupi, lo sé xD). Pero mirando y repasando horarios, puedo hacer ampliación de matrícula y coger una más para el cuatrimestre que viene, por lo que la sensación de perder el tiempo está mano a mano con la que dice “relax, que todo va a salir bien”

Pos otro lado, estoy intentado llevar mis metas artísticas a cotas más altas, estoy moviendo el culo en más de una dirección, para que empiece a ser conocido. Y aunque doy pasitos muy pequeños, creo que puedo permitirme tener esperanza. Porque cosa curiosa, de un tiempo a esta parte, la ilusión y la esperanza, esas cosas tan bonitas… Bueno, digamos que se me escapan entre los dedos un poquitín. A cualquier atisbo las mato.

Y entre eso y que me he vuelto una cobarde… Uf, no me gusta mucho como estoy evolucionando como persona. No es que le tenga miedo a todo, claro, pero sí me noto con menos fuerzas para todo en general. Más concretamente, mi paciencia con las personas va agotándose a una velocidad vertiginosa. Estoy quemada y mucho, y algo dentro de mí se ha rebelado: Depende de quién seas, no tengo por qué aguantar tus desplantes.

Pero supongo que es ley de vida. Vida que por cierto, sigue adelante en muchos aspectos: La Ensalada está ya en tierras inglesas, el Fruto Seco y Jauja van a cumplir tres años de relación, yo misma estoy involucrada en una (¡surprise!) que parece que va bien y todo xD, Noffly sigue en los madriles, con ocasionales vueltas a su tierra natal, la Enfermera ha terminado su carrera y se va a poner ya a trabajar… La verdad es que para los míos parece una buena época en general.

Y al fin y al cabo eso es lo que cuenta, pese a mis miedos y mis neuras; desde hace mucho puedo decir (titubeando un poco, claro) que soy feliz.


martes, 15 de septiembre de 2009

Dos Semanas

15 días. Así a lo tonto. Haciendo resumen… Bueno, el curro me fue bien. Acabo destrozada y las rodillas me duelen como no me han dolido nunca (sí, dos semanas después), pero me gusta trabajar en eso. Me pasa como con el gimnasio en realidad; me cuesta mucho entrar, pero cuando lo hago estoy de maravilla. Me canso y me agarroto, claro, pero también me siento genial. Así que la ecuación dolor x diversión / dinero da siempre resultados positivos. Es lo bueno de no tener metas de empleo fijas: Es raro que un trabajo te decepcione, o se te caigan los anillos por currar en tal o cual cosa.

El Cosmopolita sigue enfermo. No tanto como cuando le tuve que acompañar a urgencias, obviamente, pero sigue renqueando. Con mocos por aquí y toses por allá. Y después de que mi sistema inmunológico haya resistido carros y carretas, fríos y una regla especialmente puta, me lo ha pegado. Así que estoy felizmente contagiada, a una semana de la boda.

Boda de un compañero de aikido. Segunda boda, en realidad… Se fue a Alemania, donde conoció a la chica de su vida. Allá se casó por lo civil, y aquí se casará en plan bonito, con vaporosa seda blanca, flores y un cura santiguando la unión. Y el antes mencionado Cosmopolita estaba invitado. Así que por rebote la menda también lo está. Sólo he ido a tres bodas en mi vida, una que no recuerdo, la de mis tíos y la de mi madre. Siempre familia. Y demasiado pequeña (las dos primeras) como para disfrutarlas. La de mi madre fue… corta. Para las siete de la tarde estábamos en casa. Así que no sé cómo me desenvolveré en esta. Pero tengo un vestido gris perla muy bonito XD

Siguiendo con cosas inconexas, por fin parece que estoy llevando al día el webcómic. Y la verdad es que para mí, es todo un logro. Quizá haga otro, con historia y guión. Aunque por supuesto, seguiré con Podría ser Peor… Soy demasiado egocéntrica para dejarlo pasar. Me ha costado asimilarlo, pero esa es la realidad. Además, utilizo mi egocentrismo para el bien, así que tampoco pasa nada grave XD

Y hablando de no pasar nada… Llevo unos meses en tranquilidad absoluta, cortada por picos se surrealismo que cada día se van haciendo menos comunes. No sé, me extraña mucho. Nunca me había pasado. Hay momentos en los que preguntas comprometedoras aparecen flotando en mi cabeza, pero las aparto en seguida. No sé si es bueno o no; lo único que sé es que quiero mantener esta paz hasta que dure.

Paz como la que tuvimos el sábado pasado, por cierto. El Cosmopolita, Jauja, el Fruto Seco y mi persona fuimos a comer a la Taberna japonesa Ikegutxi (la cual estaba en Guernica, aunque yo entendí por activa y por pasiva que era Donosti a dónde nos dirigíamos). Fue muy agradable, la comida estaba muy rica e hizo un día estupendo. La mañana y el mediodía pasaron de forma muy fluida, muy natural. Estoy deseando repetir.

Como, por cierto, estoy deseando volver a ver Distrito 9. Hacía muchísimo tiempo que no salía tan maravillada del cine con una peli. Porque si bien Up y Wall·E me encantaron, Pixar no suele defraudarme. La mayoría de películas de “acción” sí. Distrito 9 en cambio es capaz de aunar temas sociales, acción y humanidad en partes iguales. Es como el Bloody Mary fílmico perfecto. No sé a que ha venido esta asociación, pero como ha aparecido en mi mente en lucecitas de neón no he tenido más remedio que ponerla XD

Por último y como noticia supermegaultra estelar: ¡He vuelto a ser prima! Se llama Ibai, tiene cinco días y fui a verle ayer a su casa. Es una cosita chiquitina que balbucea y te mira con curiosidad todavía, pero ya hace que su familia entera suelte más baba que él. Hasta su hermanito (4 años) está encantado. Con que salga la mitad de bueno que éste, por cierto, nos damos con un canto en los dientes. ¡Son taaan adorables los dos!

Ahora ya, si que no me queda nada por decir. Lo único… Un poco de spam: ¡Pinchad en el bocadillo con fondo verde! ¡Y comprad! :D